Eek’o nace como una transformación que hoy se expresa como marca.

Detrás de eek’o está Tito Henaro, fundador y director. Forjado en la industria de la metalurgia, su recorrido dio forma a una transformación profunda.

La vida lo llevó a detenerse y a cambiar.

Tras ese giro, emprendió una búsqueda personal que lo llevó al Aconcagua en la cordillera de los Andes, la montaña más alta de América y una de las cumbres más imponentes del mundo. Ahí, en un entorno extremo

donde conviven el frío absoluto y la vida que resiste, encontró algo distinto: equilibrio.

En ese lugar, el alimento era simple.
Manzanas cosechadas y prensadas de forma manual, convertidas en un líquido esencial. Una botella al día. Lo suficiente para sostener el cuerpo y la mente.

Sin excesos.
Sin artificios.
Sin apariencias.
Solo lo necesario.

Frutas sobre tela blanca, incluyendo uvas moradas, maracuyá partido, arándanos y una flor blanca.

Bajo ese cielo, donde el silencio lo envolvía todo, su lujo más grande —narra nuestro fundador— era contemplar la inmensidad del universo: noches heladas, con la mirada en las estrellas, inmóvil, despierto, completamente entregado a lo infinito.

Al regresar, no volvió igual.
Volvió con claridad.

Eek’o —“estrella”, desde su raíz maya eek´, y la “o” como símbolo de lo orgánico— nace de esa experiencia: de unir precisión, disciplina y conocimiento industrial con una nueva forma de entender la vida y la naturaleza.

Desde 2008, eek’o ha creado una trayectoria que nos define como pioneros en bebidas orgánicas.

Lo que comenzó como una búsqueda personal vive en miles de puntos de venta, manteniendo intacto su principio:

No intervenir de más.
No alterar lo esencial.
No olvidar el origen.
Nutrir.

Y es en una Hacienda histórica del siglo XVII, en la zona de influencia arqueológica del del Tajín, en el estado de Veracruz, México, donde esa idea toma forma todos los días.

Trabajando la tierra con respeto por su ritmo, su tiempo y su forma de crear, de donde nacen las frutas que dan vida a nuestros jugos orgánicos artesanales.